Los ciclos de la vida, son numerosos ritmos y costumbres que están constantemente ocurriendo en el universo infinito. Los majestuosos planetas están siempre en movimiento, en todo lo que podemos observar, vemos cambios, por ejemplo, en las estaciones de nuestra madre tierra, en la marea del mar, las fases mensuales de la luna, el cambio del amanecer al atardecer, y hasta en los cambios económicos de la humanidad.
Siempre estamos pasando por ciclos y diferentes etapas en la vida, nacemos, crecemos, maduramos y trascendemos de regreso a nuestro hogar, a nuestro espíritu, a la unidad eterna con todo.
La vida es tan perfecta que todo prospera y florece, y eventualmente todo regresa al punto de su semilla original, a ese estado donde al fin nos lleva a encontrar la paz y serenidad, donde verdaderamente llegamos a la naturaleza de nuestro auténtico poder personal, que nos da el poder sobre nuestro propio destino, porque realmente es el fundamento de su misma firmeza.
Ahora como observación, reflexionemos, los seres humanos que no comprenden este principio de perseverancia, siguen atrayendo sobre sí mismos situaciones caóticas, problemas que realmente los enferman.
Está en cada uno de nosotros, de aceptar estos ciclos naturales de la vida, que nos guían siempre a un estado de ánimo armonioso y nos llevan a la divinidad celestial que es la unidad con la naturaleza, con Dios, el universo infinito y el Tao, porque ahí, ya comprendemos que, al vivir en el presente, nos da la tranquilidad y seguridad, que calma nuestra mente y fortalece nuestro cuerpo mientras estemos aquí físicamente en esta maravillosa experiencia de vida.
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