Todos tenemos deseos y sueños que queremos cumplir, más sin embargo es muy importante reconocer que nuestros mismos deseos no nos llevan a vivir desde el verdadero yo. Tenemos que reconocer, que somos seres humanos tomando parte de un grandioso holograma, de una ilusión y tiempo que toma parte de las mismas enseñanzas de la vida.
Dios, el universo infinito, como el Tao quiere que seamos valientes y siempre humildes de corazón, de saber que poseemos el enérgico origen masculino que es el Yang, respetando la modestia de la semilla femenina, que es el Yin, y así poder ser un buen ejemplo de las fuerzas inevitables que fluyen naturalmente en la corriente de la humanidad, sin desviarnos de su verdadera naturaleza, regresando a la integridad absoluta de nuestra pureza.
Reflexionemos, si queremos volver a la esencia divina e infinita de nuestro entorno, tenemos que tomar consciencia de que si somos honrados y glorificados, es muy importante que mantengamos nuestra sencillez sin ornamentos, porque así podemos convertirnos en la esfera abundante del mundo entero y nos daremos cuenta de la capacidad de la virtud constante del universo infinito, aceptando todo tal como es, a través de las mismas profundidades de la oscuridad femenina, sin juzgar para que la energía del círculo de nuestro Yin y Yang fluya naturalmente, que es la verdadera transformación de su realidad que creemos aquí en esta maravillosa tierra.
Porque un ser absoluto conservando las cualidades auténticas, se convierte en la excelencia suprema y es la unidad eterna que nunca se podrá dividir porque es la divina manifestación de nuestro creador, que alimenta nuestro vórtice guiándonos para siempre eternamente.
Leave A Comment