“Liberación de la ilusión del yo”

Cuando logremos comprender como seres humanos que ese vacío que nos une profundamente a todos es el encuentro de todas las raíces, nos daremos cuenta del significado de la falta de esa misma conexión con la misma naturaleza, porque allí es donde volvemos a estar en armonía con ella misma, ya que la naturaleza actúa mediante a su propia velocidad.

Cuántas veces hemos sentido ese vacío interno que tratamos de llenar, y que por más que tratemos de escapar o llenar con medios físicos externos, siempre está presente; esto se debe a que el vacío que queremos llenar es el deseo espiritual y natural de nuestra propia alma, que nos lleva a encontrar la maravillosa conexión con el poder superior inexplicable, dejando el orgullo a un lado con humildad y comprensión de saber que todo es perfecto.

Lo que creemos que es nada está presente en todas partes. El vacío es una grandiosa bendición que Dios el universo infinito como el Tao ha logrado encajar en la misma plenitud, equilibrando algo con nada.

Reflexionemos, por ejemplo, en todo lo que observamos, físicamente podemos encontrarle sus vacíos. Podemos ver como creamos objetos sólidos para brindarnos muchos beneficios, pero en realidad es el mismo vacío formando en esos objetos que le da verdaderamente la función proposicional y utilidad. Es importante reconocer que la nada es algo muy real, es una dimensión muy poderosa, una energía de la verdad absoluta.

Por medio de la meditación y presente momento de quietud puedes lograr experimentar el vacío, la conexión con el yo personal, entre tú mismo como observador y lo observado, y entre tú, el pensador y tus pensamientos, es allí en ese espacio mágico precisamente donde encuentras nada y es donde alumbra tu libertad porque no existen las limitaciones.

El mismo vacío es como una incompletud del mismo ser humano. El valor de lo visible es una ilusión, que no sirve de nada sin lo que está ausente. Lo que no sirve no tiene valor. Ahora, reflejemos en la belleza como función en los artes; la música, se reproduce en el silencio entre los tonos, las obras de pintura nos impactan por lo que omiten.
La danza encanta por los momentos de quietud. La nada está presente en todas partes, por eso es muy importante recordar y regresar a nuestra naturaleza, donde logramos sentir que la música calma el alma, pero no si la escuchamos todo el tiempo, que los colores agradan nuestra vista, siempre y cuando se utilicen con moderación.

La danza vigorosa es bella pero el exceso nos fatiga. Teniendo en cuenta lo importante que es tener espacios vacíos de tranquilidad y balance en nuestra vida, nos da el regalo de disfrutar todo con la misma nada y en moderación.