Como seres humanos en este magnífico planeta, somos la oscuridad y somos la luz, se requieren ambos para poder reconocer que somos seres espirituales eternos, algo muy natural de nuestro proceso de vida.
Observemos al mundo entero, y veamos el sufrimiento que existe por causa de tantos conflictos y guerras, realmente la humanidad necesita poder encontrar unión y llegar a vivir en paz y armonía. Creemos que tener éxito es proteger un estado de clase y que entre más alto sea mucho mejor, llevándonos a ver las posiciones inferiores como una decepción.
Nuestro instinto como seres humanos y de supervivencia nos impulsa a querer triunfar y encontrar el éxito, sin importarnos el precio que tengamos que pagar para cumplirlo.
Pero si nos ponemos a reflexionar, la ironía, es que la vida es tan corta, y cualquier triunfo que obtengamos, lo perdemos en lo que llamamos muerte o sino antes, esto es lo que Dios, el universo infinito como el Tao quiere que reconozcamos, que el precio que pagamos por nuestros éxitos pasajeros es la confusión que no nos deja vivir en alegrías y paz.
Para poder disminuir los conflictos en nuestra humanidad es muy importante reconocer las enseñanzas universales de integridad y piedad, de llevar un pensamiento limpio y con disciplina lleno de amor, ternura, con una intención de bondad y respeto, porque realmente este es el núcleo interno que como factor mundial nos une a todos y debemos mantener este enfoque para el bien de la humanidad.
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