Comprendiendo la divinidad de nuestro creador, podemos lograr percibir la perfección en el mundo, como en todo; porque desde siempre ha sido y será la ley del universo infinito, nada viene de antes o después, nada está fuera de su alcance, y esto es debido a la ley natural de la vida, que debemos seguir para cuidar nuestras vidas.

Dios, el universo infinito como el Tao, nos trae a recordar la maravillosa conexión de todos como seres humanos que somos parte de esa grandiosa unión entre el espacio y el tiempo, la fuente inagotable que nos une eternamente.

Somos bendecidos con la labor que los sabios antiguos han compartido con la humanidad, para ayudarnos a ver más allá de esta realidad física, ver más allá de los límites y comprender que todos estos principios son excelentes enseñanzas, y son la base principal para que podamos mejorar y comprender la importancia de una buena vida espiritual.

Reflexionemos, al hombre con rabia, lo puedes conquistar con amor, al perverso con la bondad, al tacaño con generosidad.

Si vivimos nuestro viaje en el camino de la vida de acuerdo con Dios, el universo infinito, tendremos paz y tranquilidad, nuestro equipaje es más liviano, de lo contrario no llegaremos a donde queremos llegar; esta es la única forma que podemos contribuir en nuestra vida porque nos lleva a entender el orden interno y divino de la misma vida, logrando evitar una lucha inútil contra la naturaleza de todas las cosas.