“Ambición insaciable del ser humano”
Hay veces que nos comportamos como los niños, y mordemos más de lo que realmente podemos masticar. Esto no solamente nos desgasta, sino que también hace que el sabor de la vida nos sepa insípida.
La moderación es el camino que nos ofrece el equilibrio entre los extremos, el punto intermedio de los dos excesos, demasiado y muy poco. Por medio de la naturaleza, el creador nos ofrece la capacidad y las habilidades primordiales de uno mismo, para hacer el bien en esta grandiosa humanidad.
La capacidad de nuestros sentidos y la mente, nuestras emociones, el miedo, la ira y el deseo corporal, son parte de nuestra naturaleza y juegan un papel muy importante en nuestras vidas. Aprendiendo a manejar estos dones, así como debemos de manejarlos, nos lleva a lograr una moderación y balance en la vida.
Una visión equilibrada entre estos extremos vivir en el momento de acuerdo con el mismo equilibrio entre el cuerpo y el alma, entre este mundo y el Más Allá, esto es tener una fe genuina y en sí misma una moderación.
Todo en su orden divino es la prudencia de las leyes del universo, donde se dice que los componentes más pequeños contienen las reglas que dirigen todas las estrellas y galaxias de los cosmos, y no hay interferencia entre ninguno, así mismo el ser humano debería comportarse y trabajar con la misma modestia.
Por medio de la moderación del pensamiento y de la razón, La vida, El Tao, Dios, nos enseña a vivir una vida con humildad y sabiduría, que solo se puede lograr mediante la guía de la Revelación Divina de nuestro Creador.
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