Cuando tratamos de ser más grandes de lo que somos, impulsados por los deseos del ego, por el hecho de querer sentirnos importantes, nos mantiene aún más alejados de caminar por el sendero de nuestro creador.
Estos deseos de importancia personal se convierten en una enfermedad en nuestras almas porque nuestro ego nos coloca contra nuestra propia realidad que es el viaje interno de descubrir el verdadero camino de lo que es vivir.
Dios, el universo infinito como el Tao, nos enseña que el consentimiento interior es saludable y que lo perjudicial son los marcos mentales de pensar que somos mejor que cualquier otro ser humano.
Reflexiones, si tratamos de llenarnos de importancia propia, no podremos mantenernos firmes, si pensamos que siempre tenemos la razón, no tendremos respeto de los demás, es mejor dejar de intentar ser lo que no somos, y en cambio, vivir realmente como somos, humildes de corazón en un estado de agradecimiento con todo y todos.
Es muy importante demostrar gratitud en cada momento, esto nos da el don de estar centrados, disfrutando del mismo proceso y nos mantiene en el camino de la verdad, y dignos de vivir con un verdadero mérito.
Recordemos que somos el amor de nuestro creador, y que no hay un regalo especial para el que se cree más grande, el primero, o el más fuerte, todos somos uno con su magnífica creación, y reconociendo esto, comprendemos que ya nos hemos ganado lo mejor que existe dentro de nuestro entorno, logrando vencer la tristeza por la que creemos que es nuestro destino, porque de acuerdo con el universo infinito, es el camino para vivir en paz y tranquilidad.
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