Como consciencia colectiva, parte de Dios, el universo infinito que somos todos, estamos aquí como líderes espirituales, que a través de nuestro espíritu, nos guía hacia la conexión con nuestro yo personal, para que juntos podamos apoyar y unir a nuestra hermosa humanidad, con el propósito de compartir y guiar a muchos seres que están pasando por medio de la oscuridad.

En nuestra vida personal, todos podemos aprender valiosas enseñanzas de nuestros maestros con los que compartimos a diario, y que ya reconociendo el regalo de un despertar de consciencia nos lleva a tomar el primer paso y es renunciar a querer controlar las cosas y mejor aprender a convertirnos en observadores del comportamiento de nuestro mundo alrededor.

Si realmente somos sinceros y queremos ver un cambio, como un líder espiritual, el Tao nos guía a que nos hagamos lo más invisible posible para poder convertirnos en mejores ejemplos a la humanidad.

Reflexionemos en este momento en las acciones y decisiones que tomamos y con qué sentimientos las estamos actuando y declarando. Estando presente y consciente en el momento nos da el don de escuchar más y hablar menos.

Cuando estamos frustrados con alguna situación, nos descuidamos muy fácilmente y nos dejamos llevar por la inseguridad a tener una reacción negativa que no solamente nos afecta directamente a nosotros mismos, sino también a nuestro mundo que nos rodea.

Debemos de estar conectados con nuestro entorno, para poder tomar decisiones saludables, y que, como líderes espirituales, podamos ofrecer amor sin interés propio, de la verdadera bondad, que como seres de luz compartimos eternamente y así poder crear espacio para que otros también se inspiren y alcancen su propia grandeza.